Marisa Raygoza
- Minoru Kiyota
- 17 jul
- 18 min de lectura
Por: Manuel Alejandro Villareal Domínguez
Tiempo de lectura: 23 minutos.

Marisa Raygoza Bernal, Tijuana, B.C., México, 1978. En el año 2007 ingresa a la Lic. de Artes Plásticas en la Universidad Autónoma de Baja California, culminando sus estudios en diciembre del 2012.
Soy artista visual, trabajo distintos medios, aunque tengo una predilección por el uso de textiles y bordado, con un particular interés por la animación.
Para saber un poco más puedes visitar mi página:
Instagram @marisaraygoza
Tallerista con infancias en situaciones vulnerables, entusiasta del dibujo y la animación, su obra se sitúa en lo cotidiano del territorio, explora la memoria y el afecto que guardan los objetos, así como la relación de ser mujer en nuestra sociedad, estos temas se cruzan entre textiles, dibujos, videos, esculturas, etc., donde la reflexión profunda y las manos de Marisa interactúan desde una visión disruptiva en el sentido de construir nuevas realidades.
Alejandro Villarreal. - Agradecerte la apertura y la conexión para que nos puedas hablar un poco de ti y tu trabajo. Y primeramente pedirte si nos puedes platicar un poco ¿desde dónde fue tu acercamiento hacia el arte y esa decisión, de ser artista profesional?
Marisa Raygoza. - Soy nacida aquí en Tijuana, pero mis padres son de Sinaloa. Ellos llegaron muy jóvenes para acá y por medio de mi familia no tuve mucho contacto con el arte, pero mi abuela era artesana, Ella hacía arreglos florales con flores de papel. Ella manufacturaba todo y me tocó de niña alguna vez ver parte de su proceso cuando la visitábamos allá en Sinaloa. Decidí entrar a la escuela de artes en la UABC, cuando entré apenas era escuela y luego se hizo facultad. Al principio yo no la ubicaba a mi abuela como un referente, pero ya después identifiqué que por ahí podía venir esa como... lado creativo que no veía en otra parte de mi familia. Desde chiquita dibujaba, pero bueno, eso es como que todos los niños dibujan, ¿no?, lo que sí es que fue una actividad que le agarré gusto desde muy pequeña y me volví hábil con el dibujo, era capaz de hacer dibujos muy, muy realistas, copiar muy bien con referentes y así, en la prepa tuve mis primeras clases de arte. Después ya más grande por mi cuenta empecé a tomar cursos a la Casa de la Cultura. Eventualmente terminé en unos talleres comunitarios de dibujo y de artes plásticas que se daban en la UABC. Y el maestro Corrugedo también daba clases de teoría del color y él fue el que me animó, porque la licenciatura en artes es mi segunda carrera ya había estudiado otra carrera, Negocios porque mi familia tiene un negocio de Llantera, entonces la idea era que me involucrara en el negocio, yo no sabía qué estudiar y estudié Negocios, pero desde chiquilla tuve ahí una inquietud de explorar qué onda con mi habilidad con el dibujo y qué se podía hacer con eso. Y entonces ya que estaba en ese taller con el maestro Corrugedo, él fue el que me metió la idea de meterme a la carrera. Yo no estaba muy segura porque ya tenía como veintiséis, veintisiete años y decía: «Ya estoy muy vieja» (Risas), pero me aventé y dije: «Bueno, si no me gusta, me salgo, no pasa nada» y ya ahí me quedé. Es que sentí que ahí encontré mi comunidad y a través de las cosas que fui explorando ahí en la escuela, ahora pienso que fue muy bueno que entrara a esa edad, porque ya tenía una mayor madurez que me permitía asimilar la experiencia diferente, yo creo, a diferencia si hubiera entrado más joven, estaba decidida a explorar todo lo que pudiera y aprender cosas, expandir mis horizontes, digamos. Ya en la carrera me fui perfilando hacia los temas, materiales y las técnicas que ahora uso, también me ayudó a ubicar a mi abuela como referente para mi quehacer porque uso mucho el textil, ella fue quien me ayudó y enseñó a bordar. Entonces empecé a hacer esas conexiones, de ¡ah!, yo creo que esta cosa viene por el lado de mi abuela materna.
A.V.-Qué bonita retrospectiva, como un paréntesis, ahorita voy concluyendo mis estudios de la licenciatura en Artes Plásticas y entré a los treinta y siete, (Risas) Entonces sí, coincido en se vive diferente este proceso. Y bueno, en esta retrospectiva también recordando y viendo un poco de tu trabajo, noté que tienes una fuerte convicción de trabajo hacia las infancias. Y, ¿Qué más nos puedes compartir acerca de esta valiosa aportación con este trabajo?
M.R.- Bueno, es que, cuando me dicen cuánto tiempo tienes o tu trayectoria, yo la ubico a partir de mi embarazo. Porque justo cuando entré a estudiar fue que, a mitad de la carrera, cómo al segundo, tercer semestre, me embaracé. Ahí conocí a mi pareja el padre de mi niño, siento que el embarazo detonó algo en mí, que me hizo perfilarme más hacia lo que me interesaba, me dio más seguridad y confianza en mí misma, para ya por fin nombrarme como Artista y dejarme guiar por mi intuición, Porque el embarazo es una experiencia muy... no sé cómo decirlo, muy intensa, se te despierta una noción del cuerpo y sensaciones muy diversas con las que empecé a trabajar y construir mi cuerpo de obra. Y empecé reconociéndome como artista al mismo tiempo que me volví mamá. Entonces cuando terminé la carrera, de los primeros trabajos que tuve en relación a las artes fue dar talleres a niños y jóvenes, y por un buen tiempo me mantuve en ese rubro hasta que me cayó una beca y ya me pude dedicar un poco más a la producción. Pero sí, he estado creciendo como artista a la vez que mi hijo fue creciendo y cultivando esta conexión con mi lado maternal, valorando esta etapa que es la infancia de otra forma a través de mi hijo, yo diría que eso tuvo mucho que ver.
A.V.-Sí, la familia le reencauza a uno también hacia otros rumbos, que de repente reestructura el proyecto de vida, ¿no?, qué bonito en tu caso también. Y bueno, en ese sentido de las relaciones humanas veo que en tu obra tocas los temas de la feminidad, de la mujer, el territorio, el afecto, la memoria ¿pudieras profundizar un poquito más acerca de tu postura respecto a estos temas?
M.R.- Sí, bueno, como te decía, este evento tan parteaguas en mi vida que fue embarazarme, que despertó muchas cosas y justo también una conexión con mi abuela que no había sentido antes y empezar a explorar el bordado y los textiles. A mi abuela la miraba bordando, así como hobby, cuando ya estaba empezando su decadencia de... que se le empezaba a manifestar la demencia tenía muy pocas cosas en que entretenerse y ella se ponía a bordar, mi mamá le compraba servilletas para bordar. Y entonces, no era una actividad que yo la tomara muy en serio, digamos, como de, como una actividad artística o una forma de expresión artística, no la había considerado así, pero luego con el embarazo, no sé qué se me despertó, que me dio curiosidad y dije: "Bueno, ahora toca hacer chambritas", (Risas) o no sé. Como que algo ahí se me despertó, esa curiosidad por explorar el bordado como forma de expresión, con el dibujo, el textil. El bordado tiene una historia muy apegada a formas de expresión de las mujeres y sobre modos de expresión de violencias o de protesta, creo que yo siempre tuve curiosidad por los temas feministas desde joven, pero obviamente cuando ya te vuelves madre y ya empiezas a formar tu propia familia, muchas cosas las empiezas a vivir de otra forma y te haces consciente de un montón de cosas asimiladas en los roles de género que te empiezas a cuestionar, ¿no? ¿Cómo qué tanto se ajustan a lo que tú realmente quieres ser de esos roles?, cómo tú los reproduces?, ¿cómo lo trabajas con tu pareja?, porque pues... pensándolo yo tengo un condicionamiento social por mi cultura y mi pareja también lo tiene. Y obviamente el condicionamiento que tiene él como hombre, le da muchos más beneficios y privilegios en muchos aspectos y eso hace que a veces haya roces entre nosotros muy cabrones., Y es cómo hacer que nosotros podamos ser una familia y seguir creciendo, queriéndonos y que esos roces no nos destruyan. En mí arte siempre se ha manifestado ese interés por los temas de género, del feminismo y cómo esa búsqueda de crecimiento personal, con mi pareja y con mi hijo. Tengo un hijo varón y busco cómo salvar esas distancias, entonces, el arte ha sido un modo de explorar eso, de plasmarlo también cómo se vive el machismo impregnado en la cultura, en mi cuerpo, en las relaciones familiares, etcétera.
A.V.-Gracias por compartir tu posicionamiento, porque todo esto nos atraviesa como artistas, como seres sociales, como seres humanos. En otro aspecto afín y entrando un poco más al campo del arte, tú que tienes varias exposiciones Internacionales, ¿cómo percibes o lees la escena del arte aquí en Baja California o en Tijuana?
M.R.- No siento que conozca tanto la escena en Ciudad de México o en San Diego incluso, sí he tenido esos contactos, pero... bueno, siento que en ciudades grandes como la Ciudad de México o nunca he ido a Guadalajara, pero por lo que me platican también que es un lugar con una mayor estructura en cuanto al mercado del arte y todo eso, siento que allá, hay más oferta de cosas, pero también una dinámica más competitiva entre la comunidad y siento que acá en Baja California, en Tijuana, en Mexicali, hay un ánimo de mucha solidaridad entre los artistas. Desde mi perspectiva así lo veo, reconocemos que no somos como esas grandes ciudades que ya tienen más infraestructura, más museos, más espacios, y entonces acá nos las tenemos que ingeniar más para crear, para compartir el arte, para encontrarnos espacios donde no hay. Y entonces creo que eso nos ha hecho más abiertos a colaborar, a mantenernos en contacto. Digo, estoy especulando de que ahí en la Ciudad de México ha de ser otro rollo más difícil, por el mayor número de artistas que hay allá. Hay más accesos a cosas, pero también hay muchos artistas de todo el país allá compitiendo por las mismas cosas. Acá ya sabemos que no hay gran cosa porque competir y como que buscamos ayudarnos más entre nosotros. Así lo percibo, nunca he tenido como... bueno, aparte porque soy madre, tengo mi familia, pero nunca he tenido esa idea: ¡estaría mejor si me mudara a la Ciudad de México! como lo han hecho varios artistas de aquí muy talentosos, que se han visto en la necesidad de moverse para encontrar mejores prospectos dentro de su quehacer. No he tenido esas ganas de irme de aquí. Pero bueno, entiendo, porque yo tengo algunas ventajas acá también, mi familia me apoya, porque pues, no me puedo sostener de mi arte nada más. Tengo una relación con el negocio de mi familia que me permite tener ingresos, entonces también por eso estoy muy concha acá y por eso yo no me voy para allá, pero ese no es el caso de muchos artistas, dicen mejor me voy a la Ciudad de México o una ciudad que tenga más opciones. Y es muy difícil, pues es muy difícil sostenerse de las artes, la verdad.
A.V.- Precisamente en relación a eso iba la pregunta, pues tienes una trayectoria sólida y noto eso, que has decidido quedarte en Tijuana. se me hace bien interesante tu opinión, tu percepción al respecto. Y bueno yendo a otro tema, acerca de tu producción, de cómo accionas tu proceso creativo, o sea, cómo ¿qué va primero?, ¿qué dejas para después? o ¿Cómo le vas dando continuidad? Porque veo que son ideas muy elaboradas, procesos articulados. ¿Cómo, cómo lo abordas tú?
M.R.- Yo empiezo con la idea del objeto en sí que quiero hacer o la pieza que quiero hacer, primero la visualizo en mi mente, cuando ya tengo boceto en mi mente, no suelo hacer como bosquejos ni nada, pero cuando ya tengo una idea más cuajada en mi mente quiero empezarlo inmediatamente, creo que muchas de las ideas se detonan también por cosas de mi vida cotidiana, mis trayectos. Los materiales que uso no son cosas difíciles de conseguir. Me gusta coleccionar un montón de cositas, “basuritas” yo les digo, colecciono objetos y a veces no sé por qué. Hay veces que me cautiva algo del objeto, como el rastro que dejó alguien en el objeto o el uso que tuvo el objeto, pero sí colecciono cositas y a veces sí empiezo con una idea muy clara y empiezo a trabajar, mis piezas pueden ser resultado de procesos muy minuciosos, muy tardados, en el proceso ya de estar elaborando ahí voy cuajando más las ideas en torno al concepto, ¿de dónde está surgiendo esto?, ¿por qué lo estoy haciendo? ¿sabes?, en un proceso así de tardado cuando ya pasa esa motivación inicial y llega una parte en la que me siento como: "ay, este proceso ya me está aburriendo”, ahí ya empiezo a buscar estas respuestas. Y sí, tiene mucho que ver como con la memoria, con rescatar la memoria de las cosas, siento que también por eso me busco estos procesos tan tardados, siento que le estoy depositando tiempo al objeto en sí, es una forma de perder el tiempo, pero no lo estoy perdiendo, estoy ganando tiempo, ahí se está quedando. Suele ser así, pero también hay veces que nada más pongo cosas y empiezo a armar como jugando y salen cosas también. De los objetos que colecciono a veces duro mucho tiempo con ellos ahí en mi estudio y no sé qué hacer, de repente me acuerdo de algo y los uso. Yo creo que yo soy muy intuitiva, como que me van guiando los materiales, los objetos y los procesos manuales. Cuando fue la inauguración ahí en Planta Libre de esta expo reciente, había una pieza de un cubo que tiene un bordado tridimensional muy complicado, me preguntaba una chica: "Y ¿cómo lo hiciste?", me decía. Iba un chico con ella, ella es estudiante de artes y el chico creo que de ingeniería o algo así, entonces él viéndole la cosa matemática al objeto, como algo de la secuencia del cruce de los hilos, me decía: "Ah, yo creo que te fuiste así una cara de aquí, te brincaste a esta y luego a este". Y yo, así como que: "¿sabes qué? no me acuerdo”, no me puedo acordar cómo lo hice, o sea, sí sé que seguí una secuencia de cómo fui cruzando los hilos para dar la forma, porque al final queda un espacio redondo, pero pues todos los cruces de los hilos son en línea recta. Y luego los fui jalando, se fue armando una tensión con los hilos que sí lleva una secuencia, que tiene algo matemático, pero si trato ahorita de pensar cómo empecé, cuál fue la secuencia de pasos, no te la puedo explicar, tendría que ponerme otra vez con el objeto y mis manos sí saben cómo lo hice, pero ahorita aquí en mi mente no me puedo acordar de la secuencia. A veces sí siento que, que hay una forma de pensar en el hacer, en el manipular con las manos, entonces creo que mucho de mi trabajo por eso es así. Siento que necesito pensar haciendo con mis manos en estas cosas de movimientos repetitivos, secuenciados. Siento que estoy descubriendo cosas en mi mente, pero con las manos.
A.V.- Sí, me imagino como, como la naturaleza que es, crece y de repente hace estos patrones matemáticos bien complejos y el cuerpo con su propia inteligencia más del serhacer. Y en relación a eso es la siguiente pregunta, ya me comentaste acerca de los materiales que trabajas con mucho detalle, se observa en tu trabajo esa meticulosidad al detalle y que se cruzan las disciplinas como el video, lo textil, el collage, el dibujo., preguntarte, ¿dónde te sientes más cómoda con las técnicas que manejas y también dónde sientes que representa un reto? o sea, en eso que de repente sientes que no es tanto tu área.
M.R.- Pues desde que empecé con el uso de los textiles, aunque lo he como usado como en diferentes medios, con el video, con él, la escultura y el collage y demás, este, siento que desde que lo adopté no he dejado de trabajar el textil, la costura. Siento qué, como soy una persona ansiosa siento que este proceso de coser, de bordar, de la secuencia, hay algo medio ritual en la técnica del bordado y de la costura que me da calma para mi ansiedad, entonces, me siento ahí muy cómoda, cuando agarro ese ritmo de estar cosiendo, de estar bordando, ... es que es algo muy repetitivo, muy de secuencia, muy meditativo. Me gusta mucho manipular el textil, pero también necesito variarle con qué lo voy mezclando, porque sí, también a veces me aburro de una sola manera, tengo que cruzarlo con otras cosas. Yo diría que el reto es más las relaciones públicas, porque como hablábamos hace rato también de cómo es acá la escena en Baja California y cómo se dan las cosas entre colegas, de forma solidaria, trabajo colaborativo, sí tiene uno que poner ese esfuerzo de conectar con las personas, de ir a los eventos, de sacar tu lado extrovertido, que a veces está ahí muy escondido, no siempre está presente. A muchos artistas, bueno, a algunos se les da muy fácil, habemos otros con una tendencia más reservada, me siento como alguien un poco más reservada, o mixto, no sé, a lo mejor sí soy medio introvertida y extrovertida, bueno depende, pero a veces es que me agota, este, que me reta a obligarme a relacionarme y tener estas interacciones sociales constantes, en la semana del arte quedé muy agotada.
A.V.- Sí, te entiendo perfectamente, para mí también es todo un reto, esa parte, hago el esfuerzo, busco herramientas y eso, pero sí representa un gran reto, y es que es parte bien importante de todo esto de abrir el trabajo del artista. Y pasando de lleno a tu obra hay una serie que se llama “Porque pixel eres y en polvo te convertirás” acerca de recolectar piedras y las molías, ¿Nos pudieras compartir un poquito más de esta creación tan valiente?
M.R.- Sí es un proceso que he adoptado con piedras, moler las piedras, como soy alguien que le gusta coleccionar cosas, entre las cosas que colecciono están las piedras, un tiempo estuve visitando muchos lotes baldíos recolectando cosas, era parte del proceso de una instalación. Visite lotes baldíos porque ahí me llevó el tema que estaba explorando que era en relación a la escalada de las muertes violentas en Tijuana, estaba armando la instalación para un espacio que se llamaba Deslave, quería hacer una instalación de Día de Muertos y hacer unas coronas de muerto con las herramientas de mi abuela, con las que ella hacía sus arreglos florales, que también los hacía para el día de muertos, llegaron a mí algunas de sus herramientas y quería hacer como una instalación como un altar más tradicional . Lo pensé primero así, pero hice un altar contemporáneo, las coronas de muertos las decidí hacer con recortes de periódico de la sección policiaca y de ahí surgió la idea de hacer una animación. Comencé a recortar las imágenes y recortar unas palabras de las crónicas que ahí leía, estuve leyendo crónicas de muerte.! Son muy dark. Son muy dark.! el video que hice se llama “Así no son las olas”, así se llamó también la instalación porque así se caracterizaban constantemente en los medios, en el periódico ponían: "Hay una ola de violencia sin precedentes", supuestamente, entonces empecé a recortar las palabras "cuerpo" porque en las crónicas decían: "Se encontró un cuerpo en un lote baldío", no sé qué… "Se encontraron dos cuerpos" y así, tratando a las víctimas de esta manera tan fría, siempre era un cuerpo nada más, muy deshumanizantes. Yo quería quitar los cuerpos de ahí y ponerlos en otro lugar, los convertí en una ola e hice un video con los recortitos de cuerpo, cuerpo, cuerpo y se formaba una ola. En fin, esta instalación fue lo que me llevó a explorar los lotes baldíos, porque en las crónicas se mencionaba mucho los lotes baldíos, para mi instalación pensé que podía incorporar algunos elementos de los lotes baldíos, fui a recolectar ramas, piedras, cosas que me encontraba ahí y eso devino en otro proceso que fue moler piedras, después empecé a buscar piedras específicamente que pudiera triturar y que las pudiera emplear como pigmento. También hice como unas piezas basadas en las imágenes de la crónica policiaca cuando capturaban a algún delincuente, ponían la foto de “ahí fulanito Manuel “N” y ponían la foto pixelada, nomás se ven unos cuadros así de colores y casi siempre son colores terrosos, entonces hice unas reproducciones de esas imágenes con los polvos de las piedras, seguí explorando con esa forma de utilizar la tierra de diferentes colores, pero eso fue lo que me llevó al uso de las piedras y como una manera de referirme también al territorio, estas piezas que hice de las imágenes pixeladas les llamé así “porque pixel eres y en polvo te convertirás".
A.V.- Qué proceso tan complejo, me refiero al como abordas estos temas y tocarlos desde ahí, gracias por compartirlo. Hablando de la exposición que tienes en Planta Libre se me hace muy interesante estas figuras geométricas, así multidimensionales, los reflejos, lo percibo diferente a lo que veía en tu obra, bueno es lo que me ha tocado ver aquí y más actual de tu trabajo y eso, preguntarte de ¿Cómo va esta nueva o no sé si sea nueva propuesta?
M.R.- Sí es algo diferente a lo que he trabajado anteriormente, platicando con una amiga le decía: siento que ya llevo un rato trabajando en temas medio densos. A lo mejor no se ve, pero me gusta que las cosas se vean lindas y en el trasfondo de mis obras siempre hay algo denso, es como ha sido una forma de lidiar con mi ansiedad, con el caos y las violencias del mundo, siento que ahora me estoy yendo por otro lado de que como que ya quiero dejar atrás un poco esa oscuridad e irme hacia la luz, porque el mundo se siente muy complicado, desde la pandemia para acá, Trump y todo eso, como que... digo, el mundo siempre ha sido todo a la vez, caos y armonía, pero hay momentos en donde se nota más el caos, siento que hay mucho ruido ahorita, mucha visibilidad y cosas horribles sucediendo en diferentes partes del mundo, como que mucho de apocalíptico en los imaginarios y ya estoy harta de lo apocalíptico, creo que ya nos toca imaginar otras cosas para salirnos de este hoyo, tenemos que empezarnos a imaginar un mundo más loco, más irreverente, pero en un sentido lindo, no esta locura oscura que vemos últimamente, entonces eso me fue llevando a explorar estas formas geométricas y cómo pensar en la transparencia, en la luz. Cómo ya sabemos en el manejo del mundo operan fuerzas siniestras invisibles a nosotros, quiero pensar en las fuerzas invisibles que nos sostienen, como el amor, como este tipo de sentimientos que son fuerzas, son energías que no percibimos, invisibles, imperceptibles, pero que también nos sostienen, también nos anclan al mundo y hacen posible todo lo hermoso de la realidad también, eso es lo que ando explorando con este trabajo reciente que he estado haciendo, crearme estos espacios de contemplación y de cómo invocar a esas energías de amor, de fuerzas invisibles que también nos hacen apreciar la vida, entonces por ahí va la cosa con este trabajo que sí lo veo bien diferente. Yo misma me sorprendo de lo diferente que es las otras cosas que he hecho, y aunque esté usando el textil y los materiales que suelo usar, las técnicas que suelo usar, pero sí es como otra cosa, creo que viene de esa reflexión, de esa no sé si evolución o qué sea, aunque ya haya explorado mucho lo dark y el apocalipsis, ya toca otra cosa.
A.V.- Sí, sí, y qué importante, porque de repente en esta cultura de exterminio, de lo bélico hay bando que pelean otros y no se termina la guerra y ya es tiempo de una propuesta más desde la esperanza, de la ilusión, de construir nuevas formas de la realidad como dices y sí se ve reflejado en tu obra esta luz, que te centra, y te expande también a otra forma de entenderte, me hace sentir igual a las piezas como que somos seres multidimensionales y tenemos acceso a esas otras formas de ser-hacer y qué importante esta propuesta artística. Ya por último Marisa, si te gustaría compartir algo hacia la comunidad artística o a las personas en general pensando en que esta entrevista la van a leer por ahí en internet.
M.R.- Creo que tenemos que ser más curiosos, es que creo que ahorita todo nos empuja a las redes sociales, la información que circula ahí nos aísla mucho de salir al mundo, convivir con la gente y equivocarnos, a veces regarla, porque la comunidad y las relaciones interpersonales y esto que te decía hace rato de que a veces es un reto para mí, yo puedo estar en mi casa cerradita haciendo mis cosas muy tranquila, muy feliz, y a veces me cuesta salir a relacionarme con otras personas, pero creo que es muy importante enfocarnos a mantener esta conexión con el mundo, con las personas, sobre todo, que nos quiere tener como aislados, separados, desconectados, nomás conectados al Internet. Sentir curiosidad sobre el mundo tangible, los materiales, las cosas, porque a veces de toda la información que nos llega entre que los memes chistosos y las noticias horribles, nos distorsionan, creo nos desconectan de lo que está sucediendo aquí en nuestra vida, en nuestro barrio, en nuestra ciudad, bueno, al menos es algo que yo estoy intentando. Creo que el arte ha sido una cosa que me ayuda para anclarme al mundo de otra forma, de una forma más significativa, de sentir curiosidad, de voltear a ver los pájaros, escuchar cuando están cantando en la mañana, no sé, cómo tratar de anclarnos al mundo y no concentrarnos en toda la información horrible que a veces nos llega por nuestros celulares. También es una cosa increíble tener todo este acceso a un mundo de información y conocimiento, he aprendido un montón de cosas increíbles por mi celular, porque miré un post, vi un reel acá de algo super interesante, también es una herramienta maravillosa, pero es importante encontrar un balance y no dejar que nos capte nuestra vida completamente, porque la vida está aquí también, acá en tu casa, con tu familia, con tus amigos, con tus colegas, en tu comunidad. Entonces, yo le diría a la gente que se mantenga la curiosidad por el mundo fuera de las pantallas necesitamos encontrar un mejor balance, porque cada vez nos están metiendo esto más por todos lados de que la IA y que no sé qué, que es el futuro y la fregada, no es cierto.
A.V.- Sí, qué importante reflexión, Marisa acerca del impacto de hacer comunidad. Sí, el Internet nos conecta a una realidad virtual bien interesante, pero nos desconecta de nuestra realidad inmediata. Y pues, agradecerte por esta apertura que nos compartes desde la familia, tus procesos creativos y tus reflexiones profundas de la vida, del arte, de lo que podemos hacer como humanos y darte las gracias por este tiempo, tus respuestas porque abres tu corazón al campo del arte y a la comunidad artística. Muchas gracias, Marisa, por esta entrevista.
M.R.- Pues gracias por escucharme.
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